El tiempo tiene una curiosa manera de pasar. Hay días especiales en los que se acorta, se acelera. Y luego están esos otros 364 días restantes del año, inmersos en la rutina, en el tedio. ¿Por qué tenemos rutinas, en primer lugar? Incluso los fines de semana, en los que supuestamente tenemos un respiro, terminan cayendo en la repetición.
Las rutinas nos dan seguridad. Nos convencen de que mientras nos apeguemos a un determinado horario nada podrá tomarnos por sorpresa. Nos aseguran el ahorro de pensamientos dirigidos a la incertidumbre. Nos adormece los sentidos y terminamos actuando automáticamente. Precaución, previsión. Y el inesperado vacío.
Robándoles el tiempo heroicamente y esperando alejarlos un poco de su rutina de los jueves, les dejo dos de mis cortos favoritos que juegan con la idea de la rutina y el paso del tiempo. Disfrútenlos.



